Lineamientos teóricos de la Terapia Conductual sobre los que se asienta ¡Puedo Jugar Solo!


Procedimientos de ABA (Applied Behavior Analysis)

Los juegos de nuestra aplicación están especialmente diseñados para que puedan ser utilizados por niños con TEA (trastornos del espectro autista) u otras dificultades de desarrollo. Más específicamente, para aquellos niños con muy pocas habilidades cognitivas, de comunicación, de juego y socialización, con pocos intereses y capacidad para realizar actividades en su tiempo libre, cuando no están bajo la guía de un adulto. Estos chicos presentan en general conductas autoestimulatorias (deambular, dar giros, vocalizar, mover objetos o responder ante estímulos visuales de manera repetitiva y/o pasiva, como, por ejemplo, ante videos o la televisión).

Los juegos de nuestro app incorporan imágenes muy llamativas, debido a que estos niños tienen, en general, mejores habilidades visuales y logran aprender conceptos cognitivos por esta vía. Además, debido a su habitual desorganización sensorial, por ejemplo, ante ruidos específicos, los sonidos también han sido cuidadosamente seleccionados.

Las secuencias en las que se desarrollan los juegos están basadas en procedimientos de enseñanza que proceden del área del Análisis Experimental y Aplicado del Comportamiento , marcos teóricos y aplicados de la Psicología que han obtenido los mejores indicadores de eficacia en el tratamiento de diferentes tipos de trastornos, entre ellos el autismo (Terapia Conductual).

En el desarrollo de ¡Puedo Jugar Solo! hemos recurrido de manera específica a técnicas y procedimientos propios del Análisis del Comportamiento Aplicado, tales como:

En definitiva, a través de la incorporación de esta estructura y secuencia, ¡Puedo Jugar Solo! alcanza los siguientes objetivos para el niño/usuario:

Referencias bibliográficas
Leaf, R. y McEachin, J., Esperanzas para el autismo, un trabajo en progreso , Fundación Esco, Cartagena, 2000.
Lovaas, I., Teaching individuals with developmental delays , Pro-ed, Texas, 2003.
Lovaas, I., Enseñanza de niños con trastornos del desarrollo , Ed. Debate, Madrid, 1989.
Maurice, C., Behavioral Intervention for Young Children with Autism , Pro-ed, Texas, 1996.
Riviere, A., Autismo: orientaciones para la intervención educativa , Ed. Trotta, Madrid, 2001.
Riviere, A. y Martos J., El tratamiento del autismo, nuevas perspectivas, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales , Madrid, 1997.

Links relacionados
Lovaas Institute
Planeta Imaginario
Autism Speaks
The National Autistic Society

Pormenores del Análisis del Comportamiento Aplicado

El Análisis del Comportamiento Aplicado es un programa intensivo de enseñanza estructurada que se basa en más de 40 años de investigación científica y continúa evolucionando incesantemente. Con base en los principios científicos del comportamiento, se emplean métodos para construir conductas socialmente útiles y reducir aquellas que sean problemáticas. Investigaciones conducidas por el Dr. Lovaas y sus asociados de la Universidad de California han demostrado la efectividad de estos procedimientos.

El Análisis del Comportamiento Aplicado consiste en la enseñanza sistemática de unidades pequeñas y medibles. Cada habilidad que el niño con espectro autista no presenta –partiendo de simples respuestas de comunicación e interacción social– se divide en pequeños pasos. Cada paso se enseña presentando una instrucción o una indicación (estímulo discriminado) a la que corresponde una determinada conducta (respuesta). A veces se da una ayuda (por ejemplo, física o visual) para que el niño pueda responder con éxito.

Las respuestas apropiadas son seguidas de una consecuencia que funcione efectivamente como refuerzo positivo, dando como resultado el aumento de frecuencia de dicha conducta. Es también importante el buen uso de refuerzos para favorecer un clima positivo de trabajo, logrando que al niño le resulte placentero aprender. Al mismo tiempo, las respuestas problemáticas no son reforzadas, para lo cual se requiere un análisis sistemático a efectos de determinar exactamente qué hechos actúan como refuerzos para tales conductas.

Queda entonces bien delimitado para cada enseñanza el ensayo discreto, es decir, la unidad de enseñanza básica: una secuencia conductual con un máximo de control de las variables, que se utiliza para la enseñanza de toda actividad / habilidad /conducta que se le quiere enseñar al niño.




La utilización del ensayo discreto marca con claridad lo que el educador quiere enseñar y le permite al niño identificar lo que se espera de él. Además, ayuda al educador a ser consecuente, sólido y estable, y facilita la evaluación de los progresos a partir de un registro minucioso de datos.

Los componentes del ensayo discreto son:


En todo el proceso de enseñanza los ensayos se repiten varias veces, con una sucesión rápida (ensayos masivos), y se le brinda al niño toda la ayuda que necesite para realizar las acciones correctamente. Se retira la ayuda gradualmente, en la medida en que el niño comprende lo que debe realizar y lo logra hacer de manera independiente.

Una vez que el niño ha aprendido la respuesta que se espera de él, se le da como ER un "no informativo" si el niño no respondiera correctamente ante el ED. Si ocurriera lo mismo en el segundo ensayo, se actuaría de la misma manera y se le daría la ayuda necesaria en el tercer ensayo para que realice la actividad con éxito.

De cada uno de los ensayos se toman datos, llevando el registro según la respuesta haya sido: C (correcta), I (incorrecta) o A (con ayuda). Al finalizar el programa (la repetición de varios ensayos) se podrá extraer el porcentaje de respuestas correctas y así evaluar con exactitud el desempeño del niño, lo que también le permitirá al educador adaptar los procedimientos de enseñanza toda vez que los datos muestren que el niño no está logrando los resultados deseados.

Esta forma de enseñanza se utiliza para que los niños aprendan la mayoría de las habilidades, incluyendo las cognitivas, de comunicación, de juego, sociales y de autovalimiento, estableciéndose una currícula individual y personalizada según las necesidades y posibilidades de cada persona.

En un primer período de enseñanza el trabajo se realiza de manera individual, pero para maximizar las habilidades que el niño va aprendiendo se practican y refuerzan en situaciones menos estructuradas, de carácter más incidental o natural. Estas posibilidades deben ser programadas y arregladas cuidadosamente, con el fin de asegurar que ocurren frecuentemente y que las consecuencias se dan consistentemente.

Remarcamos que el uso efectivo y ético de los métodos del Análisis del Comportamiento Aplicado requiere un entrenamiento especial y debe ser aplicado de una manera responsable y comprometida.